Moneda del medio dolar de plata

por Deddie Almodóvar Ojeda

(Escrito el 4 de mayo del 2020)

En estos días de encierro acuertelado por la política de una pantemia, me he impuesto rutinas, reglas, proyectos, pensamientos, curiosidades, retos y demás, para no tirarme por el balcón de siete pisos de altura. Cumplo 26 años y siento que he comprendido – en parte- de qué trata la vida.

Claro, mi piel no ha vivido todas las experiencias existentes como para decir que lo ha habitado todo, pero sí tiene una idea de por donde es que van las cosas, y cuán jodido y hermoso es ser humano-naturaleza.

Hasta ahora, he llegado a hacer todo lo que me he confiado a hacer: tener buenxs amigxs y familiares, no pasar necesidades como hambre, sinhogarismo, amor, valores, imaginación y sueños. Ir a la universidad del pueblo, a la calle, a participar de los eventos que quiero, convertirme en artista, en inspiración, en amor, en enamorada, en educadora, en gestora cultural de mente empresarial, en ser espiritual, en constante aprendiz, creadora, viajante y transitante. Me gusta la felicidad. En ella encuentro la plenitud de la vivencia misma, la abundancia, se siente igual que cuando se vive el teatro. 

Como a mis 10 años, viendo The Notebook, fue que se me ocurrió la posibilidad de morir de anciana, no antes. Así que en este largo tramo haré de todo en el tiempo que se me dé. Maestrxs me enseñaron que la juventud es un estilo de vida. Y aquí estamos, a 3 días de comenzar el ciclo de plata. La carrera de luz blanca. El 4 de mayo del 2020, desperté emocionada porque llegarían mis 26. No había cavilado el que llegara lejos de manera tan rápida. Como les dije, en la peseta de vida, cumplí lo ensoñado. Actualmente en cuarentena aprendo sobre cómo consolidar un huerto casero, el manejo del marketing virtual, la práctica de la meditación y las finanzas. Me interesa crecer diversificada con el cosmos y que el infinito prolifere en armonía.

Acepto el como se ha dado la historia de la humanidad porque sin ella no soy, pero hubiera preferido no gastarme las emociones en un mundo de pendejases sociales. He aquí una corta lista de cosas que me quitan la paz: la corrupción política (nacional e internacional), el (dis)crimen, lo pervertido, la economía piramidal, el obsoleto sistema educativo, la administración depradadora, el machismo, el colonialismo, las fronteras, la pereza, el desequilibrio social, las mentiras, el lavado de cerebro, la comimierdería, el no enfrentamiento, etcétera. Admiro a mis maestrxs por regalarme la capacidad de curiosear y luchar por lo justo. 

Para este segundo ciclo de vida no me quiero quedar en lo mismo. Ya basta de las inseguridades, de las escuelas cerradas, de la educación análoga, de la salud cara, de las malditas fronteras mentales, de los delitos gubernamentales, de los asesinatos a lxs amantes de la vida y las vanidades que separan amistades. Tampoco quisiera tener que pensar en cuánta energía me queda para sobrevivir la crisis, ni desenforcar mis sueños por las precariedades de amor que se conciben en algunos hogares. La vida está para experimentarla, y me jode tener que andar de moribundo con letanías de insuficiencia en los oídos. Ayudo en lo que pueda. Ya no dejaré de ser feliz a cambio de ignorancias estancadas.

Si el yo se transforma, el mundo no es el mismo que antes. Si aspiras iluminar a lxs demás, ya la huella es. Somos individuos colectivos que buscamos compañía en días de  soledad. Abrazarse a unx mismo es un acto de valentía, porque también es incluir al otrx. Somos equitativxs a una nube, un caballo, una cascada. El terreno de la existencia es compartido. Odio el pensamiento que me quiere hacer sentir pequeñx-minoría, porque puñeta, los tamaños no equivalen al poder. Si no me crees, pregúntale al virus que nos tiene encerradxs. Harta del sistema embrutecedor estoy.  

Este cumpleaños de toque de queda lo recordaré como la aventura que no quise haber tenido pero que disfruto. Me dio el tiempo para pensar sobre las eternidades, los caminos que puedo escoger y las capacidades sanadoras del arte de inventar. No importa cuales herramientas tengas al alcance -tubos de ensayo, maniquíes, botellas de plástico, sombras, una maraca abandonada o el cielo- la pobreza está en la mente, al igual que el bienestar. Se puede crear con lo que tienes.

Es hora de no perder el tiempo. Enseña lo que sabes para que otrxs encuentren lo que aman. Y si tuvieras que recorrer a ciegas el camino, tropieza para aprendas algo nuevo. 

Consejo para mí: Vamos por más. Abraza lo que tienes, porque se disuelve lo que amas y las despedidas existen. Exprésate que se te desequilibra el interior y hay muchxs que hacen ruido y aportan poco a la moraleja. No debes sentirte abochornada por tus sueños, ni por pensar en grande, porque eres valiosa y el arte es mayúsculo. Que tu cuerpx es templo y hay que darse sus placeres. Que el dinero no es el enemigo, sino el valor que le das a las cosas. Que puedes siempre ser lo que quieras ser, cuando quieras serlo. Que el teatro es tu herramienta más completa. Que te dediques a transitar, a escuchar y enseñar a que lxs demas puedan aprender a moverse por sí mismxs. Que confíes más en ti y lo hagas.

Todos los procesos tienen su tiempo y duración. Lo importante es reconocer y seguir con ello. Que no te dé vergüenza venderte en este planeta donde todo se compra. Que no te de vergúenza pornerle el precio que vale a tu trabajo. Si fracasas, pues, haces otra cosa o lo vuelves a intentar de manera diferente. Que todavía te falta por ver campos de flores infinitas, montañas sin pico, precipicios enormes, animales inexistentes para tu entorno regular. Ama donde estes y con quien estes. Odia si tienes que odiar. Grita si tienes que hacerlo. Y que se joda lo que piensen Lxs Demás (sin faltarle el respeto a lxs que se lo merecen). Eres voz y voto. Que es mentira que eres minoría, que eres espacio sideral. Eres universo para otrxs seres. Y que vivas saludable, ya que te ayuda a la longevidad y la juventud. Que la cura de la infelicidad la cargan todxs dentro, incluso tú. Es una actitud, un estilo de vida. Hacer lo que amas hacer es la mejor medicina.

Felicidades, Deddie.