Asfixia con todo y tierra amarga

por Deddie Almodóvar Ojeda

Llevábamos tiempo en el Perú, pero mi condición de isleña -la de vivir rodeada de montañas tan pequeñas como cayos de gigante- me provocaba respirar más profundo. Al inhalar se me enfriaban los alveolos, y al exhalar se notaba la total carencia de aire de mar.

Tomábamos vuelo hacia Ayacucho. Íbamos a presentar teatro en su festival internacional, pero el problema estaba en que estaríamos a un punto geográfico más alto de lo ya estábamos acostumbrados. Estaríamos a 2761 metros sobre el nivel del mar; 1373 metros más que el pico más alto de Puerto Rico.

Por suerte, había aprendido algunos rituales para calentarme y estabilizarme en Carapongo. Entre ellos, llevar masticada una hoja de coca en la parte de atrás de la boca. Su sabor se asimilaba al de tierra amarga.

Los habitantes de la Cordillera nos advirtieron que ingiriéramos alguna pastilla, té u hoja de coca, antes y después de aterrizar, ya que el impacto por falta de aire nos sería fuerte.

Me preparé lo mejor posible. Sin duda no tenía idea de cómo lo iba a sobrepasar.

Por la ventanilla se observaban las titánicas montañas. Eran blancas y grises.  El avión de metal congelado era abrazado por los otoñales y helados vientos.

Todes estábamos muy emocionados en el vuelo. No parábamos de asombrarnos con la belleza de sus cielos, hasta que aterrizamos. El avión se quedó en medio de la pista. Sus puertas no conectaban con ningún puente oxigenado. Así que el reto era caminar hasta las puertas del aeropuerto.

Abrieron las compuertas e inhalé. No sentí el aire. Exhalé. ¿Realmente estoy exhalando? ¿Estoy respirando? ¿Cómo se si respiro? No puedo respirar. No siento la garganta. ¿No existe oxigeno externo aquí? Por dios, ¡¿respiro?!

Me sentía como un pez sin agua, como astronauta sin casco, como iguana recién aplastada, sin haber importardo el tener un ramillete de coca entre los dientes.

Llego, y los músicos que nos reciben nos consuelan diciendo, «tranquilos solo es aire seco».

 

 

 

Foto de Gestión.

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