De montañas a anhelos de playa

Por Deddie Almodóvar Ojeda

Te cuento como me va,

Me he besado en otros labios

pensándote y pensándole.

Me han acariciado hasta las pestañas.

He acariciado nubes de lunares y pelos suaves

pensándote y pensándole.

De su piel de antebrazo colgaba un astronauta en Jupiter y Saturno.

Él no sabia porqué. Yo le dije que siempre quise ser eso.

Nos montamos en la nave y fuimos toda la mañana, aunque con intrusos haciéndose los dormidos en el cuarto. Eso no nos detuvo. Entre sábanas calientes su sonrisa besaba mi calma

y como amor efímero real,

de posibles futuros,

pues uno nunca sabe,

fuimos astronautas enamorados en las estrellas.

Aún así te pienso.

Muero por saber si quisieras que te escriba al teléfono o te escriba en poemas silenciosos.

¿Qué les diferencia? El que del silencio nunca te enteres de tu yo en mi pensamiento.

¿Qué les iguala? Las ganas de relajarme en tus verdes lagos cansados.

Me pides tranquila soledad, te regalo la mía, relajada y amorosa para que descanses de ser humano.

He aquí el silencio escrito en mi teléfono.

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9 de mayo del 2019 en Buenos Aires, Argentina.

Escrito en parte dedicado al alma nueva de Alonso de Chile y a ti.

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