Cadaver casi exquisito

Por Deddie Almodóvar Ojeda

Muchas personas me han hablado sobre cómo entienden el suicidio.
Que lo han considerado y que no lo hacen.
Aún no saben por qué, pero que tienen la esperanza de conocer el qué algún día.
Siempre buscamos escapar de algo, así sea de nuestra propia sombra.
Escapar para llegar a otro lugar, ¿qué lugar? Ni idea.
Quisiera poder enamorarte.
Sé que eres buen partido, pero también cuan fugaz eres.
Te daría mi tiempo para que compongas música.
A veces he pensado en la idea del suicidio, pero nunca en cómo lograrlo.
No entiendo como la idea no motiva la acción, pero creo que es bueno, dentro de lo que cabe.
No me siento sola, pero sí con ganas de tener un espacio sola para llorar.
Quiero llorar y recibir el abrazo de las hijas, de las flores, del cielo y las abejas.
Extraño sentirme querida y cobijada.
Ahora solo lo hago sola.
Me arropo sola y me hago té sola.
No tomo té.
Me gusta la flor de Jamaica.
Creo que me hace falta irme bien lejos para gritar a la montaña y regresar, como Buda, Jesús y tantes otres, a decir que ahora sí puedo amar.
La humanidad es tan diversa que no me siento especial, ¿eso me hace humilde?
Me gusta el café pero no me quiero enviciar.
Sale humo y no digo nada.
No acepto y acepto que mataron a mi hermana.
Le paso por lado al cuarto y es como si estubiera ahí. -Todo el tiempo.-
Lo acepto.
Acepté también decirte sí para la relación.
Sin casarnos, pero dándote todo mi amor.
Lo hice, siempre.
Solo me gusta el sexo y las lindas palabras.
Estudié literatura… y no me fui a las estrellas de astronauta porque
Me gustan las palabras.
Lo que se hace con las palabras.
Los silencios.
Me tatuaria tus silencios para que veas cuan callada tienes la mirada.
Otro tiene mirada de matador, loco, maniaco y me da miedo.
Me tocan.
Me tocan por todo el cuerpo sin pedirme permiso porque mis ojos coquetos le hicieron creer que buscaba algo.
Sí, me gusta el sexo, pero no siempre.
A veces mi chacra está bloqueado.
Mi pelvis pide otro auxilio.
Tal vez el auxilio del beso, del perdón, de la reconciliación…
No sé al final lo que querré.
Mis sueños cambian en segundos.
Mi vida es segundos.
Y fue una eternidad.
Me acaban de escribir que tienen mi lavanda y caracol guardados.
Siempre llegan ofrendas para el altar que ahora está desmantelado y roto.
Me dolió tanto ver el mejor regalo que le he hecho a alguien roto…
Sentí que me habían roto a mí.
Tal vez no tengas la culpa de lo que pasó, igual lo sigo sufriendo.
La que me hizo reiki me pidió que te hablara de frente, que te escribiera una carta, que la quemara, que te imaginara de frente y te dijera lo que debía.
Que tenía aura molesta.
Que no había sacado algo y yo con ganas de llorar sin que me escuchen.
Me acaban de regalar unos zapatos que parecen de bailar en el tubo.
Tubo-quete.
Yo quiero al músico.
Siempre he querido músicos en mi casa.
Y sus ojos, verdecitos, qué rico.
Su cabecita…
Qué rica.
Sí, ese otro del otro es un bellaco -como yo-
No comemos cuentos.
Nos comemos.
Pepito es bien lindo, en verdad.
Súper cariñoso.

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