Otro lagartijo

Por Deddie Almodóvar Ojeda

¡Es increíble! Mi gato, en lo que lleva de día- muy pocas horas- ha traído a la casa 8 lagartijos. Ya hasta siento pena por ellos. Pepe los trae en la boca y los lleva diréctamente a su caja-casa de juego.

He visto lagartijos sin cabeza, sin cola, sin alguna extremidad o solo extremidades sin lagartijo por toda la casa y pasillo. Tuve que cerrar las puertas de los cuartos porque los cadáveres apestan cuando se dejan debajo la cama.

Me pongo a hacer cualquier tarea y ahí se va de nuevo el gato en busca de otro premio.

Me pregunto, ¿cuál es el fin de todos estos asesinatos?

Muches dicen que lo hace para demostrar que nos quiere y nos trae regalos, otres que no le gusta la comida que tiene y busca; otres que solo esta jugando, otres dicen que es gay y por eso caza… y yo la verdad es que no lo sé. Así que lo enfrenté.

Un día se comió 23 lagartijos, 14 coquies, 3 grillos y 2 salamandras. Pepe parecía el rey del jardín, sin melena, pero con una barriguita gigante.

-Pepe, ¿ya estás satisfecho? Podrías dejar de matar tantos animales.  Tú tienes comida en el plato. ¿Qué está pasando?

-Rrrrwwrr.

Me besó a párpados y se quedó dormido; de hoy no pasa que me conteste esa pregunta.

Una hora y diecisiete minutos después entra -por fin- con animal entre dientes:

-Pepe, sigues teniendo comida en plato ¿por qué traes los lagartijos hasta acá? Déjalos  vivir. ¿No puedes jugar sin herir, qué te pasa?

-Mamá, es que son comida divertida.

– Pero Pepito, ellos también quieren jugar afuera contigo sin ser lastimados.

– Rrrrwrrr…

Pepe dejó a la víctima sin agonizar frente a mis pies y se fue corriendo. Por lo menos no murió este, ni otros tres que he rescatado y llevado al jardín con la escoba y recogedor.

Pepe es apenas un bebé gris que juega con las sombras y las colas de todes les animales que por casa rodean. No se da cuenta del dolor o la ausencia. ¿Será solo instinto o habrá algo más allá? ¿Qué tiene de especial esa comida divertida? Lo que sé es que no la probaré. 

-Pepiiiitooooooo -le llamo como de costumbre para darle amor – Pepiiiiiitooooooo.

-Rrrrwrrr -llega Pepe feliz con boca vacía- Mamá, la gata de cuatro colores parece que está preñá. No quiere jugar conmigo. ¿Puedo jugar a conseguir sapos?- con tristeza y curiosidad dijo.

Bueno… quién soy para detenerte, si al final nunca hablamos ni nos entendemos…

-Diviértete y no mates tanto.

A la hora, otro lagartijo.

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