Carta a les que una vez fueron desconocides y hoy representan parte de mi ser espiritual en memoria de la felicidad y el ego

por Deddie Almodóvar Ojeda

“Pues sí, me encantaría cambiar este puto mundo.

Y creo que todavía se puede”,

-Estatus de Noelia Loiz en WhatsApp.

 

Carta a les que una vez fueron desconocides y hoy representan parte de mi ser espiritual en memoria de la felicidad y el ego,

Ya es el momento de la separación que mucho hablamos. En cuántas buenas y malas conversaciones nos salían las palabras “nosotros nos separaremos, pero después nos volveremos a encontrar…” Les extraño a todes. Desde a les que sabía que no volvería a ver, pero fuimos todo en una noche; hasta les que tenía viviendo en el cuarto del lado despertándonos juntes para saludarnos, sufrir, pelear, reír, estirar, cantar, comer y despedir a diario.

Me duelen las despedidas. TODAS.

Y las respiro, les sonrío delicadamente, abrazo y dejo ir como alma libre. Nada es mío, aunque así lo quisiera.

Comencé a escribir, en las notas de mi primera lectura de Egüeco[1], esto: “ya es la separación de los amigxs que una vez pensaron, junto a ti, crecer y vivir un sueño en compañía…” ”A CRECER -INDIVIDUALES-PARA DESPUÉS VOLVERSE A ENCONTRAR, Así sea en la distancia”. Todo esto después de leer la frase: “Entonces reservemos la risa para el último momento.” Y qué frase…

¿Cómo enterarnos del último momento junto alguien, así tengamos acertada la intuición de que ese es, sí, el último momento? Las vidas, qué caracolas. Universos multiversos. Deconstrucciones.

Amiges, amores, que mucho a dolido la separación. Igual o peor que un tape pegado en la piel, así se siente. Y pensar que a veces no nos despedimos para que duela menos el momento; o no nos decimos cuánto nos amamos por miedo a sufrir la distancia en soledad, sin abrazos; esos que pocos nos damos por temor a que nos duela menos el gran momento del adiós. Sabemos que todes se van y pocxs regresan. Entonces, ¿hasta cuándo reservar una risa?

El teatro me enseñó que la vida es como él, efímera. Que hay que vivirla con miedo y con valentía. Con improvisación, estudio, pasión y sabiduría en economía. Es amorfa energía, encuentro, desprendimiento, calor o frío, ligereza, explosión, perfección e imperfección contradictora y pasajera, muerte, etc.

¡Salud y agradecimientos a todes por haber sido/ser parte del recuerdo! Por haber enseñado a otres a encontrar la felicidad en las pequeñas-grandes cosas del presente. Gracias por el calor, las sonrisas, los vasos, las miradas, los temores, las compañías. La vida es linda y despreciable, tolerable y de muchos ritmos. Corre justo como le des.

(He vivido con muchas personas, he amado a muchas otras, he actuado, he reído, he leído, he corrido, he abrazado, he conversado, he observado, he ignorado… a todes les agradezco por pisar, junto a mi, la vereda del caracol infinito.)

En fin, esta carta es para decirte que espero volver a encontrarte, darnos algo de tomar, charlemos y dejemos que la risa fluya. Que tal vez no suelto una lágrima frente a ti o lástima, cada vez que te vas, pero lo siento. Que temo no haberte dado todo de mi, porque lo mereces, sin embargo,  para la próxima espero estar en todo mi presente. De no volvernos a encontrar, te deseo felicidad, crecimiento, amor, abrazos, salud y otros encuentros. Seguimos creando y mostrando, sintiendo y volviendo a morir.

12/3/2018

A la luz de nuevas grietas,

Deddie Almodóvar Ojeda

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[1] Borrador, pronto oficial, de la pieza escrita por la hermosa Janilka Romero, Egüeco.

Foto del Seminario Multidiciplinario José Emilio González.

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