Experiencia grotowskiana

por Deddie Almodóvar Ojeda

Si alguien me pregunta qué aprendí, qué experimenté, qué me llevé del taller o laboratorio grotowskiano para con mi trabajo actoral, le contestaría que el atreverme a ser y a estar. Tomé mejor conciencia de mi cuerpo en el espacio. Siento que ahora puedo identificar cómo este puede aceptar todo movimiento, después de haberle dado una intención real, de aceptar propuestas y definir otras, más el tener el cuerpo apto (entrenado) para componer cualquier imagen. El laboratorio me ayudó a estar consciente de mi trabajo imaginativo. Me preguntaba hasta dónde podía llegar la capacidad de crear sin necesidad de salirme completamente de mi zona de confort. Con esto me refiero a poder acceder al nivel imaginativo más alto, al punto en dónde ya no se pueda controlar a Deddie dentro del mundo “real” de Deddie, pero sin salirme de mi propia conciencia de la sensación. El ser y estar siendo yo y otrx. No quisiera que se creyera que le temo a lanzarme por completo a la actuación, aunque a veces le temo, sino que realmente mi miedo viene cuando al salir de escena no puedo recordar lo sucedido. Me gusta guardar en el archivo de la memoria emotiva toda sensación para poder recordarla y vivirla de nuevo. Pero hay cosas que, al parecer, sólo se viven una sola vez, o hasta ninguna. Este laboratorio me ayudó a observarme desde afuera y adentro. Sin duda una excelente herramienta fenomenológica para estar, ser y autoapreder.

El método grotowskiano incluye todas las técnicas actorales y ninguna técnica a la vez. Pudiera decir que ahora, en este caso la actuación, la veo más como un proceso espiritual, en donde la misma puede tener una corporalidad definida según la “religión” que se le dé. Cuando digo religión me refiero a técnica, educación, manierismo, método, etc. En este caso, Grotowski y los compañeros con los que experimenté, me demostraron que todo espíritu busca lo mismo: sentir, vivir, amar, aprender, cuidar, explotar, explorar, seducir, perdonar (se), etc. Que todo cuerpo, en cualquier espacio, busca un nivel de aceptación o por lo menos de permiso para poder experimentar sin ser (mal) juzgado. Y qué bonito cuando se encuentra un equipo de trabajo en donde todos tengamos el mismo fin para con el asunto, pues se da la dinámica desde el amor y la comprensión.

El laboratorio me confirmó que hay que tener buena relación o por lo menos una relación honesta para con los compañeros en escena. Todos debemos cumplir con el requisito de la disciplina, porque si no se ve “atrofiado” todo proceso. Claro que también es un proceso el ver cómo nuestro cuerpo reacciona a estos cambios imprevistos y luego observar cómo se acomoda todo al final. Sin embargo, no debería siempre ser perdonado, pues al fin y al cabo, venimos a aprovechar el tiempo para trabajar y no gastarlo en estar desconcentrados por culpa de que alguien haya llegado tarde e interrumpa.

Otro punto importante, que tal vez siempre lo tenemos en la cabeza, pero que no le damos el protagonismo necesario, ya sea por cualquier excusa (la mayoría vagancia), es lo imprescindible de ensayar, llegar temprano, saludar, sonreír, gritar, abrazar, estar en silencio y meditar sobre el trabajo actoral y lo que no es el trabajo actoral dentro del espacio escénico. La limpieza mental es necesaria para acceder a imágenes y a asociaciones que te pueden ayudar a tener mejor manejo de la imaginación y el cuerpo. Todo esto es un proceso colectivo e individual.

Parte de la tarea actoral era escribir siempre una reflexión al final del ensayo. Esto ayuda a que la mente recuerde y esté consciente, luego, de todo lo que el cuerpo experimentó en el momento. A veces logro olvidar sucesos, pero si no fuera por estos ejercicios de introspección, lo hubiera olvidado todo. El proceso creativo o de experimentación actoral debe ser siempre documentado, a medida de lo posible, porque es la herramienta que tiene el actor y la actriz para estudiar su propio cuerpo y la experiencia del mismo junto a las circunstancias dadas. La memoria se entrena recordando.

¿Qué me afectó negativamente en el proceso total? Honestamente el que no hubiera más tiempo de ensayo. El curso acababa muy rápido y sólo se ofrecía una vez a la semana. No todos asistían con la misma regularidad, y eso ponía lento el proceso de contacto con el otro. No obstante siempre le metía la energía que entendía, hasta ese entonces, como la necesaria, para lograr aprender y llevarme algo del proceso a mi casa. Me hubiese encantado poder practicar todos los ejercicios que contenía la literatura estudiada en el curso, y poder haberme encontrado con más compañeros para realizar tertulias. A veces lo hacía con algunos de ellos, hablábamos de nuestras experiencias actorales y eso siempre enriquecía el proceso. Comparase y contrastarse ayuda a que nos podamos identificar como seres vivos en la escena o por lo menos, darnos cuenta si realmente estamos haciendo el trabajo o no. El silencio y diálogo son importantes en el laboratorio. El silencio es la concentración, el tiempo con uno mismo, la meditación, el canvas limpio. El diálogo son las observaciones, las conclusiones, el sentimiento recordado, etc. para ayudarnos a comprender realmente lo que estamos haciendo. Nos ayuda a recordar que no estamos locos (del todo) y que estamos trabajando por un mismo fin, la mejor y más honesta representación en la realización teatral.

Este próximo semestre y lo que queda de mi vida, aprovecharé que se podrá continuar con este proceso de búsqueda actoral, mediante una investigación académica rigurosa sub-graduada sobre cómo organizar una propuesta creativa, desde este mismo proceso grotowskiano; para poder soltarme completamente. Agradezco que se nos brinde el espacio para vivirlo todo en escena, para recordar y bailar, para ser otrx y para ser nosotros mismos de nuevo. Ese doble nacimiento del actor, desde el reconocimiento de él mismo dentro de diferentes dimensiones, va a seguirse multiplicando. Ahora que estamos conscientes de las ganancias y fallas, documentar el proceso actoral será lo más importante, a tal punto de realmente demostrar que se puede reconocer la actuación como un arte creativo y de diseño inteligente y sensible. Gracias a los compañeros y mentora por su tiempo, presencia y pasión.

 

*Imágenes tomadas por María Collazo e invitados en la muestra final del laboratorio en la UPRRP.

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