Conoce a tus vecinos

por Deddie Almodóvar Ojeda

Para comprender la naturaleza de esta pareja de chismosos hemos recreado una entrevista a Margot y Saúl, los antiguos vecinos de la familia Fer**. Esta corta investigación es auspiciada por el programa  Conoce a tus vecinos de la institución Ch**.

Antes que todo nos gustaría que se presentaran: ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Por qué nos contactaron? ¿Desde cuándo espían a sus vecinos? etc. 

Margot: Hola mi nombre es Margot y este es mi esposo Saúl. Somos personajes del cuento Los espías de Jon Bilbao. Estamos aquí porque nos interesó el nombre del programa, y como ya sabrán nos encanta saber datos sobre nuestros vecinos.

Bueno, desde este pasado verano empezamos a espiar a nuestros ex-vecinos. Ellos vivieron  en la casa del frente por casi un mes. Esa casa la alquilaba Doña Rosa todos los años en vacaciones, y pues nuestra obsesión comenzó con algo muy simple: queríamos saber quiénes eran las nuevas personas que estarían ese año. Nos tiramos a la calle. 

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¿Qué es lo más que le llamaba la atención de sus vecinos? ¿Por qué los espiaban?

Saúl: La verdad es que lo más que me atraía era ver cómo se reunían todas las noches a leer la Biblia. Desde que mi esposa me lo contó no creí que me iba a fascinar el ver a escondidas cómo era la vida de estas personas. Incluso, ¿verdad mi amor? que nuestra relación como pareja era más excitante cada vez que íbamos a espiar a nuestros compañeros.

Margot: Es cierto. Ver por la ventana era apreciar una postal navideña. Una familia típica de cuatro personas, reunidas leyendo la Biblia. Créeme que aún no lo puedo creer. Y no sólo eso, después de cada velada la chica se iba a la playa con sus amigas; y la pareja se iba a la cama. Si no apagaban las luces se veía todo lo que hacían en la habitación. Aunque eran muy discretos con sus relaciones sexuales, nunca los llegué a ver haciéndolo. En cuanto al chico no sabíamos mucho de él. Su cuarto quedaba del otro lado.

Saúl: Yo creo que los espiábamos por el mero hecho de que me sentía poderoso al saber que podía verlo todo, y que ellos no me podían ver a mí; a nosotros.

Margot: Sí, y como dijo Saúl; cada vez que hacíamos esto nuestros momentos a solas en la habitación eran de pura calentura.

¿Tenían alguna relación con sus vecinos? 

Saúl: Sí, por lo menos con la pareja. De vez en cuando salíamos a tomar unas copas. Aprovechábamos esos momentos para preguntar por sus vidas privadas. Así conseguíamos los datos que no se podían ver a simple vista.

Nos comentaron fuera de la entrevista que sus vecinos se marcharon antes de tiempo, y sin avisar: ¿por qué creen que huyeron? ¿Qué hicieron después de eso? ¿Siguen igual de fascinados por sus vecinos a pesar de que se hayan marchado?

Saúl: Sí, se fueron sin decirnos nada. Luego de eso perdimos contacto con ellos. No nos dijeron más para volver a salir. La verdad es que me incomodó un poco porque me empecé a hacerme la película en la mente del «¿y ahora qué?». Entonces fue allí que le dije a Margot que debíamos buscarlos. Lo hicimos, pero…

Margot: Yo lo contaré. Cuando al fin topamos con el esposo, este nos insultó. Dijo que le sorprendía lo descarados que éramos al volver a buscarlos. Y claro, a nosotros nos dolió un poco, pero… pero admito que nuestra obsesión era tan grande que decidimos raptarlo.

¿Lo raptaron?

Margot: Sí, pero sólo fue por un par de horas. Necesitábamos que nos contestara una serie de preguntas para poder calmarnos. Lo logramos, y luego nos rogó que no volviéramos a aparecer en su vida. Hasta el sol de hoy, sólo los vemos a él y a su familia, los domingos en la iglesia.

Saúl: Yo siempre pensé que me mataba el hecho de no poder entrar a su casa. Siempre quise que nos invitara a entrar, y como no lo hacía mis ganas de conocer más y más se ensanchaba. Sentía que me escondían algo.

Margot: Sí, es cierto. Sin embargo nos hemos conformado con esto de los domingos. Saúl y yo, después de misa, nos vamos a la cama e imaginamos cosas sobre nuestros ex-vecinos, hasta que lleguemos al orgasmo.

Ahora, para terminar la entrevista queremos hacerle una última pregunta. Más que enterarnos de la vida actual de sus vecinos, queremos saber: ¿qué tipo de personas ustedes se consideran?

Margot: Yo no comprendo la pregunta. Contesta tú.

Saúl: Pues… creo que somos personas normales. Nos excita saber datos de los demás para alimentar nuestra imaginación mientras estemos en la cama. Hasta ahora creo que cualquier ser humano tiene derecho a hacerlo. A mí no me molestaría que me lo hicieran.

¿Lo volverían a hacer? 

Margot: ¿Y quién dice que no lo hemos vuelto a hacer?

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Basado en el cuento Los espías de Jon Bilbao.

 

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